
El Dr. Daniel Stamboulian se reunió ayer en la Casa Rosada con el Comité de Crisis ,que resolvió ampliar el período de vacaciones de invierno a modo de prevención contra la gripe A.
La Presidenta Cristina Kirchner participó del encuentro, que contó por primera vez con la participación de uno de los infectólogos más destacados del país, Daniel Stamboulian.
Stamboulian ya había declarado:"Yo creo que hay que tomar alguna medida como la emergencia nacional para tener la facilidad administrativa de todos los elementos.Es una medida imperiosa.El aumento importantísimo del número de casos (de influenza A) junto con otros adenovirus complica, más que otros años, la situación sanitaria del país".
Por otra parte, recordó la necesidad de tomar medidas de prevención para evitar nuevos contagios. "Por la difusión rápida que tiene (la gripe por virus A) está produciendo casos muy severos".Aconsejó tener en cuenta tres premisas para intentar frenar el avance de la epidemia sin caer en pánico: no suspender los viajes, evitar las aglomeraciones de personas y apoyar el tratamiento precoz.La consulta rápida y el tratamiento modifica el pronóstico".
"Yo creo que tenemos que estar atentos y esperar que esta ola, que en cuatro o seis semanas pasa, pase y dé lugar a la vacuna en cuatro o seis meses para no tener el año que viene nuevamente este problema", señaló Stamboulian.
REPORTAJE AL DR.DANIEL STAMBOULIAN,POR MAGDALENA RUIZ GUIÑAZÚ.
“El barbijo tiene un valor poco científico”.
El mayor especialista argentino en infecciones aborda los mitos y verdades en torno a epidemias como la de la gripe porcina. Subraya que Argentina tiene tres laboratorios de nivel mundial que ayudan al combate de estos males.
El nombre de Daniel Stamboulian es sinónimo de excelencia en la lucha contra las enfermedades infecciosas que, con frecuencia bíblica y motivos encontrados, suelen azotar a la humanidad.
En una iniciativa inteligente que relaciona la vida laboral con la salud de los ciudadanos, Stamboulian ha ubicado un centro de atención a la población en plena City porteña, y mientras en 25 de Mayo y Corrientes el tránsito se exaspera, en los consultorios asépticos los pacientes consultan y descargan sus angustias. Y decimos angustias porque quizá pocas cosas nos asusten más que la posibilidad (invisible) de ser atacado por un virus maléfico.
Una especialidad complicada, sin duda.
—¿Por qué se dedicó a las enfermedades infecciosas? ¿Cómo nace esa vocación?
Stamboulian tiene una voz queda, muy baja, y con mucha naturalidad comienza a recordar:
—Mire, cuando terminé mi residencia hospitalaria me fui a Ledesma, en Jujuy. Durante seis meses me dediqué a organizar un servicio de pediatría porque, en aquel momento, esa era mi especialidad. Y allí la causa número uno de problemas eran los infecciosos. Me agarró entonces una pasión tremenda. Vi rabia, tétanos en recién nacidos… vi también varicelas complicadas... Y cuando terminé mi trabajo en Jujuy, a través de CEMIC, me agarraron muchas ganas de irme a Estados Unidos, a un hospital de 3.200 camas como era el County General Hospital de Los Angeles y hacer allí básicamente infecciosas. Incluso, –y le brilla la mirada cuando recuerda– tuve la oportunidad de trabajar con Paul Wehrle, que fue quien investigó exitosamente la erradicación de la viruela a través de una vacuna. Le cuento que él viajaba a los países africanos con la gente de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para que les llegara la vacuna a todos aquellos que la necesitaran. Así, entonces, erradicó la viruela. Un esfuerzo enorme…
Stamboulian prefiere hablar de otros científicos pero, sin duda, tiene lo que los pacientes llamamos “la mirada del diagnóstico”. Algo que no ocurre con todos los médicos. Y cuando hemos visto a Stamboulian infundir confianza, aun en casos graves, pensamos que tampoco se nace con esa mirada.
—¿Cómo lo ha logrado, doctor?
—Yo creo que en la vida uno tiene fortaleza y debilidades, y una de mis fortalezas es tratar de ver, uniendo las situaciones médicas, cómo puedo ser útil para detectar cuál es allí el problema y, de ese modo, buscar y encontrar una solución adecuada. Muchas veces hay que hacer esto a través de un equipo de gente que realmente “sabe” en diferentes áreas y así, ir viendo, con un trabajo en conjunto, si podemos llegar a la mejor solución para los problemas de los pacientes. Pero siempre –se entusiasma–, siempre me encantó la posibilidad de trabajar en la prevención de las enfermedades. Sobre todo, reitero, en las infecciosas. ¿Y sabe por qué? Los griegos decían que la prevención es la madre de la medicina…
—Sí, doctor, pero en el caso, por ejemplo, de la gripe porcina, a los que vemos el problema desde la óptica de la ignorancia nos invade también el escepticismo de la desorientación. Por ejemplo, la OMS le adjudica una gravedad de 5 puntos sobre 6, y no parecería que toda la comunidad científica piensa lo mismo. Esto nos causa mucho miedo…
—Yo creo que hay que interpretar la calificación de la OMS en los problemas de la pandemia y qué significa realmente el punto 5. Le explico: el punto 5 significa que ha aparecido un virus nuevo, distinto, que encuentra a la gente sin proteccion y que se está diseminando por distintos lugares sin adquirir, todavía, la magnitud que le otorgaría la categoría de pandemia, que es cuando un virus afecta al 30 o al 40% de la población. Por eso el punto 5 es una alerta y, en este caso, la alerta, si bien es importante, también tiene algo positivo: el virus de la gripe porcina se está comportando como la gripe estacional. ¿Qué quiere decir esto? Bueno, que es un virus que produce cuadros gripales no demasiado importantes desde el punto de vista de su
severidad. Los casos mortales son menos del 1%, y muchos de ellos se producen por tardanza en las consultas médicas,que deberían haberse hecho con anterioridad.
—Doctor Stamboulian, cuando usted dice “aparece un virus” uno piensa entonces en el universo, y la pregunta del lego es: ¿cómo aparece un virus?, ¿cómo se genera?
—El de la gripe es un virus que siempre está mutando. Cambia su composición porque tiene la característica de meterse en los animales. Por eso tenemos la gripe porcina o la gripe aviar…
—¿La vaca loca?
—No, no. Ese es un virus distinto. Se lo explico de la manera más sencilla: el virus de la gripe se mete en los animales y, saliendo de los animales, después aparece metiéndose en los humanos. Se recompone entonces su constitución genética y aparece un virus con distintas características. Por eso, todos los años nos vacunamos con virus que son muchas veces diferentes a los de años anteriores y que la OMS categoriza cada año gracias a la colaboración de los laboratorios regionales. Hay 120 laboratorios de este tipo en el mundo y nosotros, en Argentina, tenemos el orgullo de contar con tres de ellos: el Malbrán en la Capital, el del Dr. Jara en Mar del Plata y el de Córdoba que dirige el Dr. Vanella. Estos son los laboratorios que siempre detectan los virus y los envían a la OMS para que ellos sepan cuáles han estado circulando y puedan así preparar las vacunas para cada año.
—Hay algo que también nos sorprende: ¿por qué la carne porcina no transmite el virus?
—Porque el virus de la gripe se transmite de persona a persona por virus que están vivos en las secreciones respiratorias. En cambio, el de la carne, uno lo come, y ésta no es la vía de transmisión que encuentran los receptores de los virus de la gripe. El virus de la gripe se contamina de persona a persona por la parte inhalatoria. En cambio, al comer la carne la introducimos en el organismo por el tubo digestivo, en el que el virus no puede penetrar.
—¿Usted cree que la contaminación en el planeta (se derriten los polos, varía el ritmo de las lluvias y las estaciones, etc.) ha contribuido a que aparezcan estos virus? ¿O siempre los hubo?
—Siempre ocurrió. Lo que sí está cambiando es que las condiciones climáticas hacen que muchas veces los virus de la gripe (como ocurre en algunos países como Colombia, Perú y en los trópicos) circulen todo el año. En países como el nuestro, que aún tienen cuatro estaciones, circulan con más frecuencia en los meses de invierno. Por eso yo creo que el clima influye pero con otros factores.
—¿Y el dengue?
—El dengue es una situación muy diferente en la que hay un vector, el mosquito Aedes aegypti, al que le gusta dejar los huevos en las zonas cercanas a los domicilios. Allí se formarán nuevos mosquitos, y para que la hembra pueda dejar sus huevitos necesita sangre y por eso pica. Con esa sangre formará esos huevos que, luego, se convertirán en larvas, de donde nacerán los nuevos mosquitos. Aquí el problema está en que, a través de la fumigación, sólo podemos controlar a los mosquitos adultos. Y
el problema está, en cambio, en los huevitos que (como se ha repetido muchas veces) quedan en recipientes con agua como floreros o cacharros en los que dejamos algun líquido. Allí, después de doce o catorce meses, puede formarse un nuevo mosquito. El problema del dengue es muy difícil de controlar si no se hace un buen control ambiental peri-domiciliario.
—Al día de hoy, tenemos más de 300 casos de dengue en la Capital Federal…
—Como el mosquito está en la Capital el dengue es un problema en el que puede haber producción, y lo que más nos va a ayudar a que desaparezcan es el frío. Con temperaturas por debajo de 10º el dengue desaparece…
—O se duerme…
—¡Desaparece hasta el año que viene! Por eso creo que ésta va a ser una gran oportunidad para efectuar un buen trabajo de control como hicieron los cubanos, que tuvieron un brote muy importante y fueron casa por casa sacando todos los recipientes y cacharros en los que pudieran crecer las larvas y los mosquitos.
—En algunas declaraciones suyas, Dr. Stamboulian, leímos que, en 1976, hubo una especie de aborto de epidemia. ¿Cómo fue eso?
—Recuerdo que, en aquel momento, estaba en New Jersey. Apareció entonces un virus distinto, tal como está ocurriendo ahora. Ese virus distinto tenía también características de un componente de virus porcino. Es decir, componentes genéticos de que provenía del porcino siendo un virus distinto. Hubo entonces un gran temor y
un gran revuelo porque se creía, como ahora, que podría producirse una pandemia. Sin embargo, no pasó nada. Empezaron a vacunar y luego también la vacunación se suspendió. Quedó como un brote localizado, que es, quizá, lo que también puede ocurrir ahora. Nosotros, en este momento, estamos preocupados porque hay 4 mil o 5 mil casos, pero esto no es nada. ¡Normalmente, sólo en Argentina, un millón y medio o dos millones de personas se enferman de gripe en el invierno! En Estados Unidos, en el invierno también, los que se engripan suman treinta o cuarenta millones! Lo que ahora queremos observar es si esta gripe porcina se difunde, porque el problema con las epidemias de gripe es que puedan afectar a más del 30% de la población. Si esto no ocurre no tendremos problemas.
—En alguna oportunidad se ha mencionado a la gripe aviar del año 2003, que, sin embargo, no nos tocó a pesar de haberse esparcido por Europa…
La gripe aviar es un gran drama porque aparece en 1997 y, como usted recordaba, en el 2003 se extiende a Europa. En aquel momento nos reunimos todos los especialistas, muy preocupados porque la gripe aviar tiene una mortalidad de casi el 50%...
—¿Cuál es el motivo?
—Es porque los receptores están en el pulmón, y entonces el virus de la gripe va directamente al pulmón y produce la neumonía o neumonitis, que es la peor complicación que se puede tener. ¿Usted me pregunta por qué no se difundió? Porque realmente los receptores en el pulmón son muy poco accesibles al virus, a diferencia de los sectores de la nariz y la garganta, donde el virus llega con mayor facilidad. Por eso es que, hasta ahora, no se extendió, y yo creo que no se va a extender.
—A veces hay cosas difíciles de entender para el lego: en el fin de semana largo del 1º de Mayo en el aeropuerto de Ezeiza todos los empleados llevaban barbijo y guantes y muchos pasajeros también. ¡En el mismo fin de semana, gente que viajó de Inglaterra (donde tambien hay casos de gripe porcina) a Estados Unidos comentó que en el aeropuerto Kennedy de Nueva York nadie llevaba barbijo! Parecería que hay criterios muy dispares en este tema…
—Le diré que hay mitos y verdades. ¡Cuando surge un problema infeccioso uno cree que poniéndose un barbijo se protege! Pero debemos saber que, científicamente, el barbijo sólo sirve para protegerse uno mismo si está enfermo y no transmitirle al que está a un metro de distancia. El barbijo, cuyo uso se está generalizando, es controvertido. Lo dice el Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos y también la OMS. Yo creo que el barbijo tiene un valor muy poco científico.
—Lo que ocurre, doctor, es que cuando nos asustamos empezamos a consultar publicaciones y, por falta de preparación, cometemos errores que también provienen de hechos que no conocemos bien. Por ejemplo, ¿qué fue exactamente el brote de SARS que afectó a Canadá y China?
—El SARS es una infección que producía un síndrome agudo respiratorio. Por eso tiene ese nombre (Síndrome Agudo Respiratorio Severo), y era una neumonía terriblemente severa que se producía por un virus que, de inmediato, categorizaron como un virus modificado del resfrío común. Es verdad que afectó a China y Canadá, pero se localizó. Produjo cierto número de muertes pero también se autolimitó.
—Cuando usted dice que se localizó, ¿fue un milagro que no se expandiera, o en ciertos lugares se dieron las condiciones para que esto fuera así?
—En general se expandió porque el contagio era de persona a persona. En Toronto y en China. Pero con las estrictas medidas de lavado de manos y el control de los pacientes con aislamiento pudimos comprobar que el virus no se extendió. También hubo otra razón: cuando un virus es muy severo como ocurre con el Ebola, la fiebre hemorrágica, la gripe aviar o el SARS, no se difunde fácilmente. Un virus más benigno es el que manifiesta más facilidad para extenderse, como ocurre con el de la gripe porcina actual.
—¿Hay una explicación lógica para esto?
—Sí, ¡parece ser que cuanto más malo es el virus menos capacidad tiene para meterse demasiado en las personas! Dios nos protege…
—Como científico, ¿usted cree en Dios?
—Yo realmente creo que existe algo. Quizá, distinto… algo que a uno... muchas veces lo ayuda a entender algunas cosas, y cuando pasa por situaciones difíciles, a tener cierto consuelo…
—¿Usted se contagió alguna vez de un enfermo?
—Mire, en realidad no tengo presente el hecho de haberme contagiado de un enfermo… quizás, algunas veces, me puede haber pasado… Pero no de cosas importantes, porque me cuido mucho. Me lavo siempre las manos antes de ver a un paciente. También cuando termino de atenderlo. Yo creo que ese tipo de cosas son importantes…
—Generalmente uno no se lava las manos todo el tiempo. ¡Parece mentira que algo tan sencillo sea tan importante! Usted lo ha mencionado varias veces. Es como una clave, ¿no?
—Hay dos cosas que son muy importantes: una es lavarse las manos, y la otra, cuidar al prójimo. Si nos tocamos la nariz el virus puede vivir hasta uno o cuatro días, y si después, con esa misma mano, rozamos una mesada, un teclado de computadora o un teléfono, el virus puede permanecer allí vivo y otra persona llevárselo a la nariz o a la boca y contaminarse. Por eso las instituciones internacionales recomiendan mucho el lavado de manos y la higiene, la desinfección de las superficies…
—Ahora, bien, si hablamos de gripe porcina, también hay algo que desconcierta: en los primeros días se señalaba que afectaba a la gente entre 20 y 60 años, pero el bebé que murió en Estados Unidos tenía 23 meses...
—Sí. Un chico en riesgo. Parece ser que los que somos adultos mayores tenemos cierta protección porque el H1N1 (que es la característica del virus actual) alguna vez podemos haberlo tenido en gripes anteriores o por vacunas que hemos recibido, y ahora se está estudiando algo que venimos observando y es que los mayores de 50 años tienen cierta protección contra este virus.
—Pero la vacuna contra la gripe común no nos protege de la porcina…
—No totalmente. Los estudios demuestran que puede brindar una pequeña protección. Pero, en cambio, sí nos protege contra los virus de la gripe estacional, que son los que están circulando en los inviernos del mundo entero. En síntesis, da cierta protección, pero aclaremos, y lo repito, no protege de la gripe porcina.
—También llama la atención que todas las organizaciones mundiales apelan a la responsabilidad personal. No le dicen al engripado que se interne sino que se aísle en su casa…
—Esa es una muy buena recomendación. No hay mejor aislamiento que la casa de cada uno. Si vamos a un hospital contagiamos al personal de la salud, a gente que nos presta cuidados. Entonces, lo mejor es quedarse aislado en la casa, nada más que por una semana pero lavándose mucho las manos y evitando el contacto con otros. Y como la magnitud de esta gripe no es muy severa, la mayoría de los pacientes pueden
quedarse en su casa. Lo que, en cambio, siempre hay que tener presente es que cuando se presenta un cuadro con falta de aire o dificultades para respirar hay que acudir de inmediato a un buen centro médico para que le presten la mejor asistencia.
FOTO:Servicio. Montó un centro de atención en plena City porteña, para que los pacientes puedan descargar sus angustias ante la amenaza de una gripe global surgida de un virus en constante mutación y para el que no hay vacuna.
FUENTE:Diario Perfil,Domingo 17 de Mayo de 2009.























































