
Melina y los niños: charlando y posando para la foto.
En Gyumrí, capital del marz Shirak,hay un mangadún: Trrchunian Dun. Es un mangadún modelo, donde permanecen 75 niños, huérfanos de madre o de padre, o provenientes de familias muy carenciadas. El mangadún es sostenido por ayuda de armenios de la diáspora, y además le dedica su esfuerzo y sus desvelos,el Sr. Romén Gosmoian, un intelectual que parece un señor muy querido por todos. Es su agencia de turismo, la que nos atiende cuando llegamos a Armenia.
Cuando Rosita, antes del viaje, nos propuso visitar el lugar, y llevar nuestra ayuda, me puse en campaña. Con la ayuda de mi papá, logramos reunir una buena cantidad de juegos de sábanas y juegos de toalla y toallon, de la firma Danubio, donadas por el Sr. Onnig Boyadjian, al cual agradecemos por este gran gesto; y también, a mi tío, Mario Oundjian, de la firma Yarbik, que nos regaló una gran cantidad de prendas de ropa interior para niños.
Entre todos, nos repartimos la carga en las valijas, hasta la visita a Gyumrí, el último día de nuestro Viaje. Además,entregamos a la directora del Mangadún,Sona Simonyan, un dinero que habíamos reunido nosotros, los chicos, cuando trabajamos en el restaurante de la Promoción.
Trrchunian Dun se llama así, porque el Sr. Vahán Trrchunian, que en 1920 vivió en un orfanato en Gyumrí, legó su dinero (a pesar de que no era millonario),para la construcción de un lugar para niños. Pidió expresamente que no se llame orfanato, sino Casa del niño: Mangándun.
Hay 75 niños,pero si hubiera lugar,vendrían unos 20 más,explicó la Directora.En Gyumrí hay además, otros dos orfanatos. No es que todos los chicos sean huérfanos, sino que son huérfanos sociales, dijo ella. Trabajan con dedicación y amor, 22docentes, y 18 no-docentes (empleados,cocineros,niñeras, etc.). Hubo hasta ahora siete casos en que los chicos volvieron con sus familias,por diversas razones: porque mejor o su condición social,o vino una abuela a llevarlo, o encontraron al padre, o lograron tener una casa. Éstos son logros: que el niño se inserte en su familia nuevamente.
El Trrchunian es un colegio. Se enseñan las materias oficiales, y además, otras muchas de arte. Los chicos hacen alfombras, pinturas,artesanías, y están a la venta. Estudian canto,danza, También, tienen una huerta, una granja con animales, a los que
cuidan ellos mismos y a los que quieren mucho.
El Mangadún es un gran edificio de dos pisos. Muy bien mantenido,luminoso, moderno.
Tiene un predio al aire libre, con juegos infantiles. Todo está muy limpio, brillante,diría.La mayoría de los chicos, ese día,estaba en un campamento. Habían quedado unos 20, con quienes hablamos y jugamos un buen rato, sacándonos fotos.
Al principio, se mostraron tímidos,pero después de decirnos sus nombres,comenzamos a hablar animadamente. Se los veía contentos, muy bien vestidos, a pesar de que en la mirada, siempre hay una tristeza, una espera.Sufrieron mucho. Necesitan mucho afecto. Nos agasajaron con una merienda buenísima, y nos regalaron un cuadro, hecho por ellos, que tenían colgado en la sala principal.
Deseo que estos chicos, cuando salgan del Mangadún, tengan un buen porvenir, y sobre todo, que sean felices.
FUENTE:http://www.sardarabad.com.ar/wp-content/uploads/2009/11/sardarabad-03-11-09.pdf



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