viernes 3 de julio de 2009

CRÓNICAS DESDE EL GUISO II,POR JUAN BAUTISTA KARAGUEUZIAN.


"Phoenicoperus Gyumriensis" (Ave fénix de Gyumrí).
La palabra resiliencia se refiere a la capacidad de las personas o grupos para sobreponerse a tragedias o dolor emocional. También a su aptitud para continuar con su proyecto de futuro aun durante la época adversa.

Gyumrí, en un pasado ya lejano fue Koumari. Luego fue Alexandropol durante el dominio del imperio ruso. Después, Gyumrí en la republica del 18. Luego, Leninakán en la época soviética y ahora, de nuevo Gyumrí. La gente la llama de distintas maneras (depende las edades).


Cada voluntario de Birthright Armenia/Tebi Haik que llega a Gyumrí, recibe una agenda con algunos datos de importancia. Números de teléfono, lugares para visitar, eventos culturales, historia de Armenia y de Gyumrí. Pero también contiene algo muy importante, una lista de SI´s y otra de NO´s. La mayoría para tener en cuenta, pero hay un NO muy importante. NO hablar del terremoto antes de que la otra persona lo mencione.

Me pongo a pensar en lo que pasó esta gente en los últimos 20 años. Puedo enumerar fríamente los acontecimientos que conozco, pero sé que estarán a litros y litros de lágrimas de lo que realmente ocurrió. Puedo suponer lo que sintieron o padecieron, pero sé que estaré a kilómetros y kilómetros de caras largas de comprenderlo.

Año 1988. Casi setenta años de poder soviético estaban mostrando su peor cara en el ocaso. Crisis. El 7 de diciembre de 1988 a las 11:41, un terremoto de 7.2 puntos en la escala de Richter con epicentro en la ciudad de Spitak (menos de 100 Km. de Gyumrí) destruyó gran parte de la región, mató a casi 50.000 personas y dejó sin hogar a mas de 500.000. Por la hora en que sucedió, fabricas y escuelas se encontraban repletas y miles de personas refugiadas de los pogromos en Bakú y Sumgait se encontraban en la zona. Destrucción y muerte. Los inviernos más crudos sin gas ni calefacción para paliar los -25 °C que promedian la región en invierno. Frío y muerte. Los jóvenes yendo a Artsaj a luchar la guerra de liberación que estaba comenzando. Guerra y muerte. El colapso económico de la ciudad y del país. El terremoto arrasó con la mayoría de las fábricas, en la que era la zona más industrial de la Armenia soviética. Hoy en día es la ciudad armenia con más desempleo, setenta por ciento. Pobreza, hambre y desempleo. El éxodo de familiares en busca de trabajo en Ereván, Tbilisi, Moscú, Estambul, Estados Unidos, etc. Exilio y añoranza.

El Ave Fénix o Phoenicoperus, como lo conocían los griegos, es un ave mitológica del tamaño de un águila, de plumaje rojo, anaranjado y amarillo incandescente, de fuerte pico y garras. Se trataba de un ave fabulosa que volvía a renacer de sus propias cenizas. Muere para renacer con toda su gloria.

Gyumri no murió como lo hace el Ave Fénix, pero casi. Lo que sí hizo fue renacer con toda su gloria. Hoy es la segunda ciudad en importancia de Armenia y ya casi no se ven edificios destruidos por el terremoto. La mayoría ya fue reconstruido o esta siéndolo. Las calles están llenas de jóvenes y de niños. En esta época esta todo en flor y los gyumretsi son reconocidos en todo Armenia por su sentido del humor.

Obviamente sigue habiendo dificultades. Sigue habiendo un altísimo nivel de desempleo como mencione unas líneas atrás. Sigue habiendo añoranza a los que están lejos en busca de progreso o trabajo o a los que prestan el servicio militar. Sigue habiendo una economía pobre. Sigue habiendo memoria por los que murieron en el terremoto en cada esquina en forma de fuente o monumento.

Y saben que más sigue habiendo? Sigue habiendo esperanza. Porque si la gente de Gyumri pudo recuperarse después de lo que pasó y pasó, puede hacer cualquier cosa. Se siente en el aire, en el agua, en la sonrisa de los niños y en los ojos de la gente.

Larga vida a Gyumri, larga vida al Phoenicoperus Gyumriensis.

FOTO:Nikolai Mnoyan en el Boghossian Burag de Gyumri, feliz de haber conocido a los patitos del lago.