
Mañana,martes 30 de junio ,organizado por el Centro Armenio de Argentina con los auspicios de la Embajada de la República de Armenia y el Arzobispado de la Iglesia Apostólica Armenia, se presentará una nueva realización del músico Gagik Gasparyan. Se trata del C.D. "Un viaje espiritual" ,con temas propios y música sacra armenia íntegramente ejecutados en dudúk,instrumento tradicional del folklore armenio.
La concreción de este C.D. ha llevado dos años de ardua labor tanto técnica como interpretativa donde algunos temas han sido acompañados por órgano a cargo del padre Mejitar Koudusián, director del coro Mesrob Mashdóts.
"Un viaje espiritual" tiene un mérito que va más allá de la música ya que la obra está dedicada a los héroes caídos en los combates por la liberación de Karabaj(Artsaj) ,conflicto bélico del que él mismo fue partícipe y por el que, poco tiempo después, murió su padre Rubén. Y no sólo eso, ya que la recaudación íntegra de la venta será destinada a un monumento que perpetuará la memoria de aquellos 25.000 héroes que perdieron la vida defendiendo a su patria.
El monumento estará emplazado en el patio contiguo a la Catedral San Gregorio El Iluminador, de Buenos Aires y tiene la estructura de un tradicional monumento jachkár.Su diseño es una proyección alegórica totalmente moderna donde la cruz de estilo típico armenio está acompañada por otra formada por las figuras superpuestas de un águila y un brazo que empuña una espada, la amalgama de ambos elementos resulta el simbolismo de “la lucha y la fe”. En la base está el monte Ararat y delante de éste el "símbolo de Karabaj" que es la imagen de la escultura monumental levantada en 1967 en las afueras de Stepanakért, capital de Karabaj, llamada "Nuestras montañas somos nosotros». Este monumento del escultor Sarkís Baghdasarián (1923-2001) se compone de los rostros de un abuelo y una abuela con los atuendos típicos de Karabagh por lo cual el monumento en si era conocido popularmente como "Mamik iev Babik" ("Abuelita y Abuelito").

El monumento a los héroes de Karabaj estará confeccionado íntegramente de granito negro, medirá más de 2,50 metros de altura y 80 centímetros de ancho.El diseño es del artista plástico Gaguik Isahakyan y el tallado lo está realizando el escultor Gevork Rustamyan. Es el primero en su género en América y tal vez el primero en la Diáspora.
ENTREVISTA A GAGIK GASPARYAN,POR LUCIANA AGHAZARIAN.
Nació en Armenia, en Echmiadzín, “una ciudad muy importante porque es donde fue construida la primera iglesia cristiana”, se enorgullece. Llegó a la Argentina en 1997 y decidió quedarse para dar a conocer en todos los rincones de Latinoamérica el dudúk, un instrumento de viento típico del país del Cáucaso. Así, el músico que ya habla perfecto castellano logró hacerse su camino en un territorio para él desconocido: se presentó en decenas de escenarios, llevó sus melodías -entre otras películas- al último film de Eliseo Subiela, participó en más de treinta C.D.'s de artistas argentinos y va por su segundo trabajo solista. Aquí una entrevista a Gagík Gasparyan, un hombre que, además de artista, supo defender a su patria en la guerra de Karabagh.
“Si los armenios no hubieran difundido mundialmente el dudúk tocando en películas y conciertos, el mundo no lo hubiera reconocido como un instrumento típico armenio”, comienza Gagík Gasparyan, el músico de 35 años que decidió asentarse en Buenos Aires hace poco más de una década. El dudúk es su “profesión de alma”, su “pasión”. En la ciudad de Echmiadzín, Armenia, se recibió de director de orquesta, solista y organizador de eventos musicales en el Instituto de Arte local. Su obsesión: difundir hacia fuera la cultura armenia. Y su justificación tiene lógica: “Muchos instrumentos de cuerda y viento armenios se tocan en Medio Oriente como si les fueran propios; obviamente lo respeto porque fuimos países vecinos desde épocas milenarias y siempre fue mezclada la cultura, pero, después, nosotros nos vamos a quedar sin ningún instrumento que el mundo reconozca como armenio”.
Con esa preocupación cargada en la valija Gagík llegó a la Argentina; sin proyectos a futuro se instaló en la capital porteña sólo para pasear un tiempo y acompañar a un amigo. Sin embargo, un amor -luego trunco- y las opciones que ofrece el país cautivaron al armenio que, con ansias de dar a conocer su gran pasión, casi sin darse cuenta, encontró el lugar indicado para concretar su sueño. Los últimos tiempos habían dejado marcas imborrables en él y debía recomenzar su camino: en 1992 hizo el servicio militar durante un año y medio en plena guerra de Karabagh donde luchó junto a su padre, uno de los veteranos fundadores del Ejército Armenio. Tenía 20 años, ya era músico y dejó todo para luchar por su patria; allí perdió a muchos de sus amigos y, varios años después, a su padre quien falleció -según relata- “por un daño que le había dejado la guerra”. Con la voz casi quebrada, insiste: “Soy músico, soy artista, pero ser armenio no es tan fácil porque tenés que saber dar, contestar a lo que te va a pedir tu patria… Eso es lo que nos tocó a todos los jóvenes en la época de la guerra de Karabagh. Por eso hoy me siento muy orgulloso de haber participado y de ser hijo de un luchador de Armenia que dejó algo muy importante”.
Después de la Revolución Rusa en 1917, el Alto Karabaj pasó a formar parte de la Federación Transcaucásica, formada por las repúblicas de Armenia, Azerbaidján y Georgia. Desde ese entonces, no se hicieron esperar las discusiones acerca de si la región, poblada en su mayoría por armenios, debía pertenecer a Armenia o a Azerbaidján. En 1923 Stalin integró la Región autónoma de Nagorno Karabaj en la República Soviética de Azerbaidján. Pero los pogromos de Bakú, Sumgait y otros dieron lugar al nacimiento de un movimiento de liberación que impulsó a los armenios a luchar por la recuperación de Karabagh. Un año después de la desintegración de la Unión Soviética en 1990, Karabagh se declaró independiente. A pesar del triunfo del Ejército Armenio, ningún país en el mundo lo reconoció como tal. “Ganamos, pero no lo reconocen. De todos modos, como en la vida, hay que seguir luchando… acá también hay que luchar por la armenidad; por eso estoy muy agradecido a las colectividades de toda Latinoamérica por la lucha para que sobreviva la armenidad… es otra guerra por la supervivencia del origen”, asegura mientras enciende el segundo cigarrillo.
El grano de arena que aporta Gagík para esa sobrevivencia de la que habla es, sin dudas, la difusión del dudúk. “No hay una comunidad armenia de América Latina en la que no haya dado un concierto”, garantiza. Además, últimamente, participó en la musicalización de dos importantes películas argentinas: “El principio de todo” del director Pablo César y “No mires para abajo” de Eliseo Subiela; en esta última compartió el trabajo nada menos que con Pedro Aznar. Él mismo fue quien se preocupó en contactar a Gagík para que hiciera un solo de dudúk en el film. “Fue un gusto hacerlo… y quiere decir que esta música les llama la atención”, expresa quien ya cuenta con más de 35 participaciones como músico invitado en C.D.'s de artistas nacionales. Además, le da clases de dudúk a 25 alumnos, todos argentinos. Según cuenta, el instrumento originario de Armenia que tiene más de cuatro mil años de historia “se puso de moda”. “No es fácil de aprender, pero no imposible”, declara y asegura que hace traer los instrumentos desde Armenia para sus alumnos, ya que no se fabrican en otro lugar.
Este armenio fanático del tango, también, toca el clarinete con el que saca cualquier tipo de melodía, producto de los ensayos rigurosos a los que se somete desde adolescente.Grabó dos CD s, uno de música sacra armenia con dudúk y otro de géneros musicales de distintas partes del mundo con el clarinete como protagonista. “El primero está dedicado a mi padre, a su memoria y a la de todos los caídos en la lucha de Karabaj. Para mí es algo muy especial, después de esto me voy a liberar de algo muy importante que tenía en mi corazón y no sabía cómo expresarlo; y, si Dios quiere, con lo que recaude de este C.D., voy a hacer un monumento de los héroes de esa guerra para que podamos llevarle flores”, añora. Así, de a poco, Gagík va logrando sus objetivos y confiesa la fórmula: “Hay un dicho en Armenia en que siempre creí: todo aquel que busca encuentra. Entonces, si tenés un poco de fe y seguís a tu profesión, es imposible que algún día no salga lo que estás buscando”.
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El dudukista Gagik Gasparyan hace realidad su sueño de levantar un monumento en homenaje a los caídos de la guerra de liberación de Karabaj, conflicto bélico del que él mismo fue partícipe y por el que, poco tiempo después, murió su padre, uno de los últimos héroes de Armenia. Una cruz emplazada en la Iglesia San Gregorio El Iluminador lo recordará junto a los otros 25 mil valientes que perdieron la vida defendiendo a su patria.
Se trata de un proyecto que el músico armenio, que vive en Argentina desde hace más de diez años, ya tenía ideado en su mente, y esto se explica haciendo un poco de historia: tenía 20 años cuando largó todo para luchar por su patria en la guerra de Karabaj; durante un año y medio lo hizo junto a su padre, uno de los comandantes fundadores del Ejército Armenio, a quien perdió varios años después –según relata- “por un daño que le había dejado la guerra”. La coyuntura bélica que lo tuvo como testigo directo dejó marcas imborrables en Gagik Gasparyan que hoy se siente realizado por poder llevar a cabo su sueño: construir un monumento en homenaje a los caídos de la última guerra que sufrió Armenia. Es el primero en América y, quizás, en el mundo: “Ojalá se replique”, añora.
“Siempre pensaba ¿cuándo voy a tener dinero para hacer el monumento? Pero, un día pensé también: quizás no me toca la suerte de tener plata… Entonces, Dios me indicó: ¿por qué esperar si es algo que llevás en el corazón?”, así comenzó el artista su reflexión personal que lo motivó a invertir dos años de trabajo en la creación de este homenaje que tanto deseaba concretar. “Tengo que agradecer haber quedado vivo y que mi padre haya recibido una medalla de honor como héroe de Armenia”, explica apasionado. De esta manera, decidió que, a base de su esfuerzo y su profesión, podría recaudar ese dinero que no le sobraba y que tenía que ganárselo con sus propias manos a fin de llevar adelante este desafío personal: “Dios me indicó "vos tenés una profesión, sólo tenés que convertirla en dinero y dedicarla a este proyecto". Así, grabé el C.D. y con la recaudación ahora voy a hacer el monumento”.
Hoy, a un mes y medio de la inauguración, se siente orgulloso y cree que es “lo mínimo que podía hacer”, “El proyecto está saliendo porque siento que es sagrado, que el espíritu de todos ellos están apoyándome porque quieren que sus nombres sean recordados”, asegura. El monumento, que estará emplazado en la Catedral San Gregorio El Iluminador, consiste en una cruz con un brazo que aprieta una espada, lo cual significa “la lucha y la fe nuestra”, y debajo figura el símbolo de Karabaj que son los rostros de un abuelo y una abuela. La escultura tallada en un tipo de granito proveniente de África, medirá más de 2,5 metros de altura y 80 centímetros de ancho. El diseño es autoría del dibujante Gago Isahakyan y el tallado es producto del trabajo de Gevork Rustamyan. “Ahora vamos a tener un lugar donde ir a poner un ramo de flores y acordarnos que tuvimos héroes en la última guerra”, se contenta Gagik.
El C.D. a partir del cual se hizo la recaudación se llama “Un viaje espiritual” y tiene un repertorio de música sacra con solos de duduk y, además, algunos temas acompañados por órgano a cargo del padre Mekhistar Koudusian, director del coro Mesrdo Mashdots de la Iglesia San Gregorio El Iluminador, “a quien le agradezco mucho que haya colaborado durante dos años en forma desinteresada. Otra persona que me está ayudando desde el comienzo es el padre Yeghishé Nazarian que colabora con mis ideas, me da una mano para vender los C.D.'s, y me acompaña para que no esté solo”, relata y agrega: “También quiero agradecer a todas las instituciones que compraron mi C.D., a la Embajada de Armenia, y a la Iglesia por darnos el lugar”.
El disco habla de la guerra de Karabaj, del Genocidio Armenio, de la historia y la cultura armenia, y de que “sin héroes no hay patria”, destaca Gagik; pero reflexiona y aclara: “Ojalá nunca más tengamos que homenajear a otros héroes, que no haya más guerra ni más muerte… Ojalá que construyamos otros monumentos de nuestra cultura, de paz, de escritores, pero no para más héroes… no necesitamos más guerra”.
* Quien esté interesado en colaborar con la causa puede comprar el C.D. “Un viaje espiritual” de Gagik Gasparyan. Todo lo recaudado es a beneficio del monumento para los caídos en la lucha por la libertad de Karabaj.
La presentación del C.D. se llevará a cabo en el Salón "Mariana y Krikor Hatchadourian" del Centro Cultural Tekeyan, Armenia 1329,C.A.B.A. a las 20.00 hs., tras lo cual se servirá un vino de honor.
VIDEO:Gagik Gasparyan en Concierto -"Im sirelí ashtarak".
FUENTES:Semanario Sardarabad,Diario Armenia,Youtube.



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