domingo 21 de junio de 2009

"PRIMER GUÍA",POR CRISTIAN SIROUYAN.


Viajar por la Argentina profunda es una experiencia tan cautivante como subir a un auto de rally como navegante ocasional. Tuve la suerte de cumplir esos sueños infantiles varias veces al mismo tiempo. El mérito fue de mi padre, un eximio conductor de autos -con vocación nunca asumida de piloto de rally-, decidido a largarse por las rutas menos transitadas del país, para que, antes de dejar atrás la adolescencia, sus cuatro hijos tuviéramos idea del país inigualable que nos tocaba en suerte. Por paisajes y por la gente.

Se ve que en esa época -hace tres décadas- mi viejo escuchaba seguido los discos de Serrat o se le habían fijado algunos versos de tanto leer a Machado, pero la cosa es que se había tomado en serio lo de "no hay camino, se hace camino al andar". No quería saber nada de rutas masificadas ni destinos trillados. El siempre prefería buscar el ripio imposible, ese camino olvidado o la huella borroneada. Así y todo, la aventura siempre tenía reservado un final feliz. La Cordillera, un bosque, la Puna, la meseta patagónica o algún cerro cordobés que había escapado a las hojas de ruta y los folletos se posaban ante nuestros ojos como microcosmos extraños y sugerentes. Eran poderosas apariciones, que quedarían fijadas para siempre en la memoria. Encima, de la nada surgía una minúscula aldea de baqueanos dispuestos a tender una mano. Aún hoy, no se notan a primera vista, pero que los hay, los hay.

Cualquier consejo del Automóvil Club era palabra santa para mi padre. Consultaba en cada estación sobre el estado de los caminos y trataba de cumplir a rajatabla. Pero, en ocasiones, el rallista reprimido podía más y se animaba igual: como la vez que se propuso llegar desde Salta a Tinogasta (en Catamarca) por un camino fuera de uso y el 12 break quedó clavado en un vado desbordado por un río furioso; o esa carrera para alcanzar la ruta 12, para evitar el temporal que se venía y le habían anunciado antes de internarse en la selva misionera. Su audacia nos mostraba que la Argentina es un mundo vasto e inabarcable más allá de la General Paz.

Cristian Sirouyan.
csirouyan@clarin.com

FUENTE:Zona Franca/Viajes/Clarín.