




Se estrena hoy en el Teatro del Nudo de Buenos Aires otra obra del mismo autor de "Una Bestia en la Luna",Richard Kalinoski,llamada"Un hombre Torcido",con dirección de Manuel Iedvabni y la actuación de Héctor Bidonde,Martín Slipak,Alejandra Rubio y Fernado Sureda.
Un hombre torcido desarrolla el vínculo entre un abuelo armenio y su nieto norteamericano. El abuelo, sesenta años atrás siendo muy joven (la misma edad que su nieto en la actualidad) ajustició al Pashá turco que ordenara el Genocidio Armenio.
La acción se desarrolla en una ciudad norteamericana pero se traslada intermitentemente al juicio que en Berlín le hicieron al abuelo, en el que fuera finalmente absuelto.
Sólo cuatro actores deben contar la historia. Además del abuelo y el nieto, un actor desarrolla cuatro personajes testigos y una actriz desempeña el rol de hija del viejo y madre del muchacho, además de representar otros dos testigos.
Por una escalera sinuosa -caracol- se llega al techo. Allí concluirá esta historia sin solución ante la disyuntiva de dos mandatos: ¡No matarás! o ¡Matarás al tirano!
El vínculo entre el abuelo y el nieto, atravesado por un asesinato político en represalia a un genocidio con implicancias muy personales nos lleva a desarrollar el espectáculo en un plano surrealista. Los fantasmas van y vienen y no se van nunca..
"Hacemos esta pieza hoy con la intención de poner el debate ante el público. Demasiados genocidios se suceden delante de nuestras narices para querer escapar a este debate, que deja secuelas que se prolongan por muchas generaciones, no sólo en las víctimas, sino también en los victimarios", comenta Manuel Iedvabni
Ficha técnica
Autoría: Richard Kalinoski
Traducción: Ingrid Pelicori
Intérpretes: Héctor Bidonde, Alejandra Rubio, Martín Slipak, Fernando Sureda
Vestuario: Alberto Bellatti
Escenografía: Alberto Bellatti
Iluminación: Alicia Vera
Diseño sonoro: Miguel Rur
Asistencia de dirección: Guido Grispo
Prensa: Silvina Pizarro
Producción ejecutiva: Pablo Silva
Dirección general: Manuel Iedvabni
TEATRO DEL NUDO
Dirección: Corrientes 1551
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Teléfono: 4373-9899
Entrada: $30,00 - domingo - 18:30 hs - Desde el 15/03/2008
Entrada: $30,00 - sábado - 22:30 hs - Desde el 15/03/2008
Prensa - lunes - 20:00 hs - 17/03/2008
NOMBRES QUE SE REPITEN.
Esta obra llamada "Un hombre torcido" presentada por la Asociación Cultural Armenia y Eduardo Kozanlian vuelve a tener cuatro partícipes de "Una bestia en la Luna":el autor,Richard Kalinoski,el director,Manuel Iedvabni , uno de los acores,Martín Slipak y Alberto Bellatti en el vestuario y la escenografía.
Sobre Richard Kalinoski.
Es dramaturgo, reside en los Estados Unidos, y ha escrito la reconocida pieza “Una Bestia en la Luna”, espectáculo que recibió en la Argentina un total de cinco Premios ACE (interpretada por Malena Solda, Manuel Callau y Martín Slipak, con dirección general de Manuel Iedvadni) y un total de cinco Premios Moliere en Francia. A su vez, esta pieza se ha presentado en una decena de países, recorriendo el mundo entero. Recibió el Premio Wisconsin Arts Borrad (WAB).
También escribió Between Men and Cattle, Skin of a lawer y The Deck, entre otras.
Estará presente en las primeras funciones de Buenos Aires.
Sobre Manuel Iedvabni.
Debutó como director teatral en el año 1954 con la obra “Una Gota para el Mar” –primer trabajo de Osvaldo Dragún- (Teatro IFT). A su vez, también fue Director y Fundador de tres ámbitos teatrales de grupos independientes, a saber: “Teatro del Centro”, “Teatro Contemporáneo” y el espacio teatral “Galpón del Sur”.
A lo largo de su carrera, sólo de autores argentinos ha puesto en escena más de veinte piezas; también ha dirigido obras de Brecht, Sartre, Moliere, Chéjov, Gorki y otros autores extranjeros de renombre.
Entre sus últimos trabajos, se desatacan: “Chéjov-Chéjova”, “Una relación tan delicada”, “Una Bestia en la Luna”, “Fantasía para piano”, “Un mismo árbol verde” y “El Cartero de Neruda”, entre otras.
A lo largo de su recorrido profesional ha recibido múltiples premios tales como: Premio ACE por “Chéjov- Chéjova” y también por la recordada puesta de “Una Bestia en la LUNA”; Premio Florencio Sanchez por “Canciones Maliciosas”, Premio Trinidad Guevara por “Chéjov-Chéjova” y el Premio María Guerrero por “Canciones Maliciosas”. A su vez, la Asociación Argentina de Actores lo ha distinguido con el Premio “Trayectoria”.
Sobre Héctor Bidonde.
Dentro del mundo cinematográfico, ha participado en las siguientes películas: “La Isla” Alejandro Doria, Momentos de M.L.Bemberg, El desquite de J.C Desanzo, Perros de la noche de Teo Koffman, La noche de los lápices, y No habrá mas penas y olvidos de Olivera, Gallito ciego de Carlos Oves, Tiro al aire de Mario Sabato, y A cada lado de Hugo Grosso.
En televisión, ha trabajado entre otros, en Dios se lo pague (ATC), Compromiso C13, Estado civil C13, Zona de riesgo C13, Gasoleros C13, Alta comedia C9, Los simuladores C11
En teatro, ha trabajado en las siguientes piezas: Mujeres soñaron caballos -2003- Veronese, El contrabajo de Suskind, dir Schumacher -89-02-, Sonata otoñal -02- de Bergman, dir JC Plaza, Hombre y superhombre -01- de B Shaw, dir Norma Aleandro, “Canciones maliciosas” -2000- de Marans, con dirección general de Manuel Iedvabni, La Gaviota -96- de Chejov, dir A Fernandes, El relámpago de Strimberg -96- dir A. Fernández, Antes del retiro -94- Bernhard dir L Yusem, Corrupción en el palacio de justicia -93- de U Betti, dir O Grasso, El bizco -92- de M de Gracia, dir R. Correa, Pessoa Persona de F. Pessoa, dir H. Tritek, El diablo y Dios -89- de Sartre dir M Iedbavni, Fausto -88- de Goethe dir A Fernández, Cuba y su pequeño Teddy -87-, de Povod, dir Lito Cruz, Mary Barnes dir A Arezzo, Drácula -79- Balderston, dir Sergio Renan, El gran deschave -75 a 77- de De Cecco y Chulak, dir C. Gandolfo, El pupilo quiere ser tutor -74-, de Handke dir Lito Cruz, La leyenda de Pedro -Peer Gynt- -1971-, de Ibsen, dir A. Fernandes, El rehén 1967- de Behan, dir David Stivel.
Por su trabajo en “Canciones Maliciosas” ha sido galardonado con el Premio María Guerrero en el rubro “Mejor Actor”.
Sobre Alejandra Rubio .
Como actríz, debutó en teatro dirigida por Alejandra Boero y Eduardo Riva en el grupo "Los que vienen" con Medea de J.Anouilh, junto a Alejandro Awada y Raúl Rizzo, por cuyo trabajo estuvo nominada al Premio ACE como mejor actríz dramática off Corrientes. Participó además en obras como: El Tío Vania de Chejov, bajo la dirección de Raúl Serrano, Tres Mujeres Altas de Albee, junto a María Rosa Gallo, con dirección de Inda ledesma, El Amante, de Pinter, junto a Lorenzo Quinteros, bajo la dirección de Raúl Serrano, espectáculo que estuvo nominado por los Premios Ace como mejor espectáculo dramático, Te llevo en la Sangre, de M Silver, dirigido por Villanueva Cosse, La lase del Marqués de Sade, de C. Somigliana, dirigida por Rubens Correa y Javier Margulis, El instituto de J. Leyes, dirigida por Roberto Castro, obra por la cual estuvo nominada como mejor actríz dramática del año por los premios Florecio Sanchez, Belleza cruda, escrita y dirigida por José María Muscari, Hipólito y Fedra, espectáculo basado en textos de Eurípides y Rascine, El Deseo Bajo los Olmos de O’ Neill, con dirección de Raúl Serrano, entre otros.
En televisión participó formó parte del elenco estable de: Los Machos, Zona de Riezgo, Como tu y yo, El ultimo verano, Costumbres Argentinas, entre otros, y realizó participaciones especiales en Culpables, Locas de Amor, Los Roldán, Floricienta, ByB, etc. En el Cine realizó telefilms con Adrián Caetano y Alejandro Doria. Como directora de teatro, con el grupo "Feboasoma" realizó: Arlequino de C. Goldoni, espectáculo circense y Una Historia de amor de su autoría.
Como autora escribió Mamitas, telecomedia, junto a Esther Feldman, skechs para El Animador Canal 2, entre otros. Dirigió, coordinó y realizó castings para programas de televisión en Canal 2 y Canal 9 y Promofilm.
Sobre Martín Slipak.
Estudió teatro, canto y coreografía en la Escuela “Rio Plateado” de Hugo Midón y también formación actoral con Nora Moseinco.
En teatro ha trabajado en las siguientes obras: “Camino del cielo” (con dirección general de Jorge Eines), “Escarabajos” (con dirección general de Daniel Marcote), “Rita, La Salvaje” (con dirección general de Ricky Pashkus), “Una bestia en la Luna” (con dirección general de Manuel Iedvabni), “El Protagonista” (con dirección general de Luis Agustoni), “Cesárea” (espectáculo integrante del ciclo Teatro x la Identidad, con dirección general de Luis Luque), “Un guapo del 900” con dirección general de Lía Jelín – Ciclo Teatrísimo-“A propósito de la Duda” (espectáculo integrante del ciclo Teatro x la Identidad, con dirección general de Daniel Fanego).
En cine, ha trabajado en los siguientes films: “Homero Manzi” (Año 2007), “La Señal” (película dirigida por Ricardo Darín, Año 2007), “Whisky Romeo Zulu” (película dirigida por Enrique Piñeyro, Año 2003), “Costanera Norte” (película dirigida por Enrique Piñeyro, Año 2003), “Causa Efecto” (película dirigida por Hernán Fildling, Año 1999), “76-89-03” (película dirigida por Flavio Nardini y Cristian Bernard, Año 1999), “Fuga de Cerebros” (película dirigida por Fernando Musa, Año 1997), “La Sonámbula”, (película dirigida por Fernando Spiner, Año 1997). En televisión, ha trabajado para los siguientes programas: “Cuentos de Fontanarrosa” (Canal 7, Año 2007), “Toda la verdad” (Canal 7, Año 2007), “Un Cortado” (Canal 7, Año 2006), “Los Ex” (Producción Estevanez, Año 2005), “Vientos de Agua” (Pol-Ka, Año 2005), “Criminal” (Canal 9, Año 2005), “Los Roldán” (Canal 9, Año 2005), “Botines” (Canal 13, Año 2005), “El Deseo” (Telefé, Año 2004), “Resistiré” (Telefé, Año 2004), “Franco Buenaventura” (Telefé, Año 2002), “El Profe” (Telefé, Año 1999) , “P.N.P.” (Gastón Portal Producciones, Año 1999), “Verdad Consecuencia” (Pol-ka Producciones, Año 1998), “Carola Cassini” (Pol-Ka Producciones, Año 1997). A su vez, entre los años 1996 y 1999 participo del programa “Magazine For Fai”, con dirección de Mex Urtizberea. Durante toda su trayectoria, ha sido galardonado con los siguientes premios: “Estrella de Mar” en el Rubro “Revelación Masculina” (Año 2001), Premio ACE en el rubro “Revelación Masculina” (Año 2001 y 2002)
Sobre Fernando Sureda.
Actor y Director Teatral.
Sus maestros fueron Agustín Arezzo y Carlos Gandolfo, entre otros.
En televisión, fue elenco estable en programas tales como: “Los Simuladores”, “El hombre que volvió de la muerte”, “Botines”, “Tumberos”, “Sol Negro”, Media Falta”.
En cine, trabajó en películas tales como: “El Fondo del Mar” (de Damián Szifrón), “El amor y el Espanto” (de Damián Szifrón), “Hasta la victoria siempre” (de Juan Carlos Desanzo) y “Eva Perón” (de Juan Carlos Desanzo).
Como director teatral, su último trabajo fue “El Montaplatos” de Harold Pinter (espectáculo que también protagonizó junto a Alejandro Fiore).
Como actor, ha trabajado en las siguientes obras:“Las Boludas”, de Dalmiro Sáenz, “La opera de los tres centavos”, con dirección de Betty Gambartes (Teatro General San Martín), “Ceremonia de Hombres Solos”, (Teatro Payro) y “La Fierecilla domada” entre otros.
A su vez, desde el año 1998 se dedica a la actividad docente y de investigación teatral.
ENTREVISTA A HECTOR BIDONDE.
Pelea por un lugar.
Después de sus cuatro años en la política, siente que tiene que empezar de nuevo. Estrena "Un hombre torcido".
Por: Marina Zucchi.
Seducido por la posibilidad de involucrarse en "la vida institucional", cuatro años atrás cambió las tablas por una banca en la Legislatura. Hoy, cuando la política es historia en la vida de Héctor Bidonde, jura que en ese lapso se dedicó a "trabajar como un burro" y que vuelve al primer amor con una extraña sensación: "Siento que tengo que ganarme otra vez un lugar en la profesión".
Su casa-teatro de La Paternal es, a simple vista, una invasión de objetos: mientras tres perros ladran bajo la lluvia, él se mueve entre añejas valijas, un volumen de Elogio de la locura y carteles hechos a mano que atrapan con frases del estilo "Te aplaudirán y te aplastarán". En minutos, ensayará con una energía sorprendente diversos pasajes de Un hombre torcido, una pieza de Richard Kalinoski, con dirección de Manuel Iedvadni. Se trata de una mirada intensa sobre el genocidio armenio que se dispara a través del vínculo entre un abuelo armenio (quien ajustició al Pashá turco que ordenó el exterminio) y un nieto estadounidense. "Quería contar esto, porque creo que tenemos una deuda respecto a este tema", opina.
Padre de Agustina, de once años, dice que hoy capitaliza "la revancha de la vida" tras el fallecimiento de su hija mayor, tres décadas atrás. Y que a diez años de haber levantado su "refugio", lee su presente como un "sueño del pibe". "Casa y trabajo, todo en un lugar. Logré el sueño de todo actor".
¿Por qué eso de "tener que empezar otra vez". Después de todo, el alejamiento no fue tan extenso...
Porque como dice Mirtha (Legrand) los públicos se renuevan. Además, ha cambiado la profesión. Cambiaron los sistemas de producción, de trabajo, el rol del actor, la cuestión de las marcas dentro de la ficción, por ejemplo. Los actores estamos inmersos en una situación donde se arregló todo menos las PNT (publicidad no tradicional). Ya no sé que harán con el actor. Si nos van a clonar o qué. (Se ríe). Si pudieran desembarazarse de nosotros, lo harían.
¿La política pudo llenarlo tanto como el teatro estos años?
Me llenó mucho. Hoy regreso a lo artístico con un enriquecimiento y una conciencia que cuatro años atrás no tenía. Yo había acompañado movimientos, pero nunca había hecho política así.
¿Pero qué lo apasiona más ahora?
Lo artístico. Sufrí con la política: tuve mis ataques de pánico, me puteé con todo el mundo, tuve luchas terribles en la Legislatura. La política me calentó, me volvió loco, me hizo pelear. Confieso que mi fantasía y, luego mi decepción, era que yo pensaba que allí había un lugar de debate y diálogo. Eso no existe. Hay que tener una salud increíble para la política. Fue darme cuenta que había mucho que hacer y la cultura en la política no tiene la menor importancia. Son términos antagónicos. Gran parte de la vida política consiste en negociar con un profundo descuido y olvido y desprecio por la gente. Allí la gente no tiene lugar.
¿O sea que se desencantó?
Ya no me mueve un pelo. Ahora, estoy redescubriendo el teatro.
¿Llegó a la conclusión de que el teatro es más saludable?
Y... sí. El teatro es más sanador.
“El público va a percibir con toda claridad el mensaje”
Ante el inminente estreno de “El hombre torcido” (por C.L.H.)
¿Cómo describiría al protagonista?
-Como actor fui descubriendo la cantidad enorme de niveles en el personaje del abuelo Hagop. Hay una imagen muy bella de un personaje de Ibsen, cuando habla de las capas de la cebolla: se detiene en el desierto y revisa una cebolla, le va sacando las capas y ve que adentro no hay nada... aparentemente. Por el contrario, mi personaje del abuelo es un hombre de fe. Sabe que hay una esencia y una trascendencia. Eso tiene que ver, entre otras cosas, con el mantenimiento de la identidad de su pueblo y de su país; con lo que ha atravesado en los últimos cien años el pueblo armenio. Uno, al desconocer los detalles, puede ignorar más de lo que puede racionalizar, o lograr enterarse a través de lecturas para saber lo que fue concretamente el Genocidio Armenio.
¿Que nos puede adelantar de la obra?
-Cuando leí la obra me pareció importante el vínculo de Hagop con su nieto Alexan, que interpreta Martín Slipak. A él lo conozco desde hace años; muy directamente cuando participó de esa maravilla que es “Una bestia en la Luna”. Por mi parte, la vida me hizo pasar por experiencias muy particulares. Tengo una hija de diez años y tiene que ver con ese afán de trascendencia, de la memoria y de dar algo en el mundo que tenemos todos. No de la inmortalidad, pero algo parecido. Estaba muy ocupado de lo actoral, de mi regreso al teatro después de cuatro años. A medida que pasó el tiempo fui descubriendo que habían otras capas de la cebolla. Estas tenían que ver con el descubrimiento y la recuperación, con la construcción de un vínculo familiar que por equis motivos no se había logrado. Hagop tiene una hija que rompió de alguna forma con lo armenio al casarse con un banquero de EE.UU. El abuelo conoce muy lejanamente a su nieto. Está solo y acaba de enviudar. Lo invita de forma oscura y contradictoria para que lo visite. En contrapartida, muy concretamente, le exige rendir un examen. ¿Qué es lo que sabe ese nieto sobre la historia de su pueblo? Tiene un primer encuentro muy doloroso y fracasado. Pero hay una promesa de que va a volver y así ocurre. Alexan vuelve instruido, intelectualmente a mi criterio. Pero sensiblemente, espiritualmente, históricamente todavía no ha comprendido. Todavía no le han podido transmitir del todo su esencia armenia. Y ahí está basado “El Hombre Torcido” de Richard Kalinosky.
La historia transcurre en varios niveles...
-Es una historia interesante que para los argentinos tiene muchas similitudes. Los argentinos, que bajamos de los barcos y que también tenemos raíces. No nos queremos y somos individualistas. Está antes el interés individual que la historia, que el país. Nos cuesta mucho hacer cosas en conjunto. Campeones en solitario, nos cuesta armar equipos colectivos. Existes miles de deducciones y de asociaciones de ideas al respecto...
¿Cómo vive este nuevo emprendimiento?
-Me pone muy feliz haber vuelto al teatro después de cuatro años. Sin pretender una gran universalidad, esta obra toma ejemplos muy individuales, muy familiares, muy domésticos y desde ahí proyecta una visión y una resonancia para realizar interpretaciones más relevantes y amplias. Estoy muy feliz con esta nueva experiencia; con Martín, con Fernando y Alejandra. Es mi tercer trabajo con Manuel Iedvabni, y lo encaro con la alegría del reencuentro, en una circunstancia artísticamente feliz.
¿Qué transmite Hagop en “El Hombre Torcido”?
-Mi gran optimismo, con gran humildad y convicción surgió de lo que percibí del personaje de Hagop. Más allá de esa anécdota superficial de la entrevista que le hace el nieto, como aprendiz de periodista, se va entendiendo lo que debe condensar simbólicamente el actor y transmitir al público en una función. Eso, que a uno le cuesta tanto esfuerzo, es precisamente nuestro trabajo de exploración, de investigación. Al autor le costó años, a nosotros meses y el espectador lo podrá apreciar en minutos. Ojalá que esto, que se me reveló como tan significativo, tan identificatorio como argentino, ayude a todos a descubrir los infinitos niveles y significados que tiene. Cuando transmitamos sobre las tablas lo que nos pasó, se qué el público va a percibir con toda claridad el mensaje.
“Este retorno significa muchísimo. Los derechos humanos tienen un sentido muy amplio. Tiene que ver con el mantenimiento de la vida, la casa nuestra y el planeta. También la calidad de vida que todos quisiéramos, la inseguridad, el tema económico y el mañana inmediato. Sobre este telón de fondo nos detenemos para saldar la deuda de los debates que Argentina no se ha dado, todavía. Lo estamos vivenciando con “El hombre torcido” todos los días".
"No alcanza con la lectura o con el legado automático, lo que se expresa magistralmente al final. No es algo tan extendido como a uno le gustaría. Se reivindica el rol de una generación que toma la obligación de invitarlo -oscuramente- para que lo vea. Originalmente el nieto viene a ver un reportaje, lograr una buena nota, reencontrarse con el abuelo y saber como fue su historia. La carta fue escrita en armenio, con metáforas. Sin embargo, el pibe viene y tiene un rebote espantoso. Pero vuelve enriquecido. En las dos puntas aparece la adultez. Uno, un adulto joven; el otro en el final de su vida. Los dos se ponen a trabajar para mantener en pie la pequeña y a la vez gran antorcha de la vida".
"Sin entrar en lo político, sabemos que los dominantes del mundo no tienen un proyecto para 6.500 millones habitantes del planeta. Los especialistas entienden que solo 1.500 millones pueden disfrutar del proyecto neoliberal. Los demás deben elegir entre el holocausto o la esclavitud. Es la oferta de los popes capitalistas. Lo que resta es intentar cambiar el sistema” dicen los críticos. Por eso es maravillosa la propuesta de esta obra como una travesía por los ideales, por los caminos de la salvadora utopía. Alexan busca un sentido para su vida, emprendiendo el camino del periodismo. Tiene temple y coraje para su oficio, pero busca algo más. Pasa todo el ritual que le exige su búsqueda y se arrima su destino. Es lo que percibo y lo que transmite la obra".
Martín Slipak: “Abuelo y nieto buscan sanarse interiormente”
A medida que pasa el tiempo crece la trayectoria del joven actor, la revelación de “Una bestia en la Luna”. ¿Qué se siente en la piel de siente en la piel de tu personaje, a un joven que busca abrir su camino?
"Mi personaje es Alexan, el nieto de Agop, sin un vínculo afectivo muy desarrollado. Tiene una gran necesidad de encontrarse, como joven de los Estados Unidos estructurado, con la sensibilidad opacada. El abuelo y el nieto buscan la sanación mutua, un conocimiento más hondo, más íntimo. El director trabaja sobre ese mundo, con todo el elenco. Es para mí un gran placer y una gran responsabilidad como el benjamín del grupo. ¿Cómo elabora Alexan el descubrimiento de la gran historia de su abuelo? Agop ha guardado tanto tiempo su legado. Aunque lo oculte, necesita efectivamente liberar su memoria. Es una bisagra en la vida de Alexan, ligado en la sensibilidad y a su rol en la vida familiar. Hasta ese momento no han hablado las cuestiones dolorosas. Se han ocultado, tal vez, para que no le lleguen".
"Alexan tiene 21 años y asumió la responsabilidad de estudiar periodismo, algo que comienza a evaluar el abuelo como transmisión y aprendizaje. La generación precedente está como ausente. Quizás por una cuestión de no transferir tanto dolor han solapado el tema. Se ve que hay algo que necesita ser evaluado. Este encuentro no es algo que pase mucho; ni que muchos jóvenes asuman un rol de responsabilidad por el pasado y los vínculos. Este joven trae eso y ahí reside el conflicto que trae “El hombre torcido”. Y ahí interviene el abuelo, para lograr la continuidad de las generaciones".
FUENTES:Clarín,Diario Armenia,Alternativa Teatral,El bondi.